Que mejor comienzo para un post, que un verso extraído de una canción muy popular cubana, donde se resume de manera jocosa, pero a la vez nostálgica, el sentir profundo de una nación.
Esta es otra de las prohibiciones tristemente célebres de la dictadura castrista: la supresión de la Navidad. No es una originalidad del régimen de La Habana, tenemos que decir, más bien es una herencia, o un rasgo típico de las revoluciones. La Revolución Francesa de 1789 se caracterizó por el cambio de los nombres del calendario. Hizo un rechazo profundo a las tradiciones y celebraciones de carácter cristiano, y a su vez se encaminó a la creación de un hombre nuevo. El Emilio de Jean Jacques Rousseau (1712-1778) es una prueba de ello y encarna el espíritus de una época. La Revolución Francesa estableció una especie canon al cual han pretendido adaptarse no pocas tendencias revolucionarias y de izquierda.
